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Los acusan de servir a célula del CAF [ZETA]

Posted in Baja California by [C4RL05] on 21 septiembre 2009

Municipales confesaron “trabajar” para “El Teo”, “El Muletas” y “El Gordo” Villarreal.

Los acusan de servir a célula del CAF

Diez policías municipales fueron remitidos en calidad de presentados ante la autoridad Federal en las instalaciones de la II Zona Militar en Tijuana. Muchos de ellos confesaron cómo servían a las células del cártel Arellano Félix, ofreciéndoles información, brindado protección, liberando de detenidos. Algunos recibían en pago 500 dólares a la semana. Los Municipales fueron aprehendidos luego que el ex policía Gustavo Adolfo Rodríguez Magaña, los señalara por servir al crimen organizado. Hasta el 17 de septiembre, el acusador y los oficiales, permanecían detenidos.

Investigaciones ZETA

La primera vez que detuvieron a Gustavo Adolfo Rodríguez Magaña, ex Policía Municipal de Tijuana y apodado “El Magaña”, fue en julio de 2009. La Policía Estatal Preventiva fue la encargada del operativo.

Al ex Policía Municipal, que se identificó como activo al momento de su detención, le encontraron un arma de fuego, y estaba señalado por participar en varios secuestros con el crimen organizado. Su aprehensión fue un hecho público, como después lo sería su liberación.

Pero el 9 de septiembre de 2009 cuando “El Magaña” fue detenido, por elementos de la Policía Municipal, su historia delictiva se encaminaba a su fin. Esta vez, lo aprehendieron por amenazar a otros oficiales de la corporación a la que perteneció hasta julio de 2008.

Y en su primera confesión ante el Ministerio Público del Orden Federal, acusó a otros oficiales de la corporación tijuanense que también “trabajaban” para el crimen organizado a través de varias células delictivas del cártel Arellano Félix.

Por sus declaraciones, once Agentes de la Policía Municipal, permanecen en calidad de detenidos en las instalaciones de la II Zona Militar, y son interrogados y procesados por el Ministerio Público Federal, de la Delegación de la Procuraduría General de la República en Tijuana.

La segunda detención de “El Magaña”, se dio luego que durante 43 días, acudió religiosamente a las instalaciones de la Cruz Roja para preguntar a elementos de la Policía Municipal que resguardan la institución, cuándo y cómo sería trasladado el oficial Juan José Ayala Pérez, herido el 22 de julio de 2009 en un ataque del crimen organizado en el bulevar Tecnológico de la delegación Otay. Se trata del Policía que fue ingresado grave luego que fue herido en el único riñón que poseía, producto de un trasplante.

Los agentes municipales no respondieron a las inquisidoras preguntas de Rodríguez Magaña. Tampoco lo detuvieron a pesar que el Secretario de Seguridad, Teniente Julián Leyzaola, había ordenado que así se hiciese. Los Policías estaban al tanto de las actividades ilícitas de “El Magaña”. Sabían que aun sin placa pero conociendo a la tropa municipal, se comunicaba con ellos para que liberaran vehículos decomisados, vendedores de piratería detenidos, asaltantes y demás integrantes del crimen con aposentos en la delegación La Mesa.

Refieren oficiales que fueron cuestionados, que no lo detuvieron porque los tenía amenazados. Les decía que sabía que todos eran sus enemigos, que los podía ubicar y que los iba a “levantar”. Pero la suerte de “El Magaña” cambió el martes 8 de julio, cuando el Teniente Coronel Julián Leyzaola se enteró de las preguntas que hacía sobre el Oficial Ayala Pérez. El Secretario de Seguridad reprendió a los municipales, y advirtió que si no lo aprehendían serían sancionados.

No esperó mucho el Teniente. El miércoles 9 de septiembre Gustavo Adolfo Rodríguez Magaña fue de nueva cuenta a las instalaciones de la Cruz Roja a preguntar por el traslado del oficial herido. Lo detuvieron y fue remitido a la autoridad federal, pero resguardado en las instalaciones militares de la II Zona.

Ahí confesó.

Con el Ministerio Público Federal por delante, Rodríguez Magaña dejó su altanería atrás. Desprovisto de libertad y protección criminal, cambió las amenazas por delaciones. Develó las relaciones criminales entre integrantes del cártel Arellano Félix y agentes de seguridad. Abundó en detalles. Dio santo y seña de Policías Municipales y Ministeriales del Estado que estaban al servicio del CAF, particularmente bajo patrocinio y órdenes de Armando Villarreal Heredia “El Gordo”, de Raydel López Uriarte “El Muletas”, de Teodoro García Simental “El Tres” o “El Teo”, y en su momento de Luis Ramírez Vázquez “El Güero Camarón”.

“El Magaña” se olvidó de las amenazas que profirió contra Policías Municipales que lo detuvieron, elementos del Ejército que lo trasladaron a las instalaciones militares, y ahí mismo dijo para que fuese asentado en actas, que luego de salirse de la Policía Municipal de Tijuana, se integró a la célula criminal de Teodoro García, donde trabajó junto a “El Muletas” y a otro ex policía Municipal, Luis Gilberto Sánchez Guerrero, aquel que ayudó a Raydel López a escapar de la detención en Mariscos Godoy, vistiéndolo de Municipal y poniendo a su disposición un vehículo oficial de la corporación.

El detenido el miércoles 9 de septiembre abundó: Su labor para la célula del CAF consistía en tener contacto con Policías Municipales que hicieran labores de protección, seguridad, delación y encubrimiento para los miembros del narcotráfico tijuanense. Fue así como a pregunta expresa de sus interrogadores, Rodríguez Magaña proporcionó nombres de agentes pagados por el cártel Arellano Félix.

Refirió a seis Policías Ministeriales, que a decir de la Procuraduría General de Justicia de Baja California, ninguno de ellos se encuentra activo:

* José Guadalupe Limón Ibarra.- Renunció el 12 de noviembre de 2008. Fue señalado por el testigo protegido “Fernando”, de ser agente al servicio del CAF.

* Marcos Javier Luján Rosales.- Inactivo. Que había sido señalado por Mario Montemayor “El Abuelo”, como policía al servicio de “El Teo”.

* Moisés Zúñiga Gutiérrez

* Noel Jamil Nieves Cabrera.- Renunció el 5 de febrero de 2009. En su expediente figura que fue acusado de formar parte del grupo criminal de “El Gordo” Villarreal al servicio de Francisco Sánchez Arellano “El Ingeniero”.

* Pedro Francisco Aragón Ibarra.- Renunció el 12 de noviembre de 2008. Pero que antes, oficialmente fue mencionado como uno de los escoltas de Saúl Montes de Oca “El Ciego”.

* Jaime Arturo Valderrábano Padilla.- Renunció el 24 de abril de 2009.

Luego “El Magaña” declaró los nombres de Policías Municipales que también servían al crimen organizado. Los cuales fueron detenidos el miércoles 16 de septiembre, trasladados a las instalaciones de la II Zona militar en Tijuana, y declarados por el Ministerio Público Federal adscrito a la delegación de la Procuraduría General de la República en esta ciudad.

En total, diez policías, ocho hombres y dos mujeres, que fueron acusados por Gustavo Adolfo Rodríguez Magaña de confabularse para servir a las células de “El Teo”, “El Gordo” y “El Muletas”:

* Luis Acosta Barrera.

* Sergio Antonio Avilés Cardona.

* Abraham Celis Pillado.

* Silvia Armida Cota Ruiz.

* Carlos Mauricio Fernández Inzunza.

Éstos permanecen en calidad de detenidos en las instalaciones militares, hasta donde sus abogados, algunos de oficio, llegan para intentar como en ocasiones anteriores, lograr su libertad para reinstalarlos en la corporación que desde la Secretaría de Seguridad encabeza el Teniente Julián Leyzaola Pérez.

Asesorados legalmente algunos guardaron su derecho a declarar, otros sí confesaron lo que en el pasado hicieron para favorecer a las células del narcotráfico en Tijuana, aun cuando la mayoría explicó que había protegido, informado y servido al crimen, señalaron que recientemente se habían reformado. Hubo quienes incluso respondieron que después de la detención de Luis Ramírez Vázquez “El Güero Camarón”, se concentraron en su labor policíaca para reformarse.

Cuando los interrogadores oficiales, iniciaron su labor persuasiva con los Municipales detenidos a partir de haber sido señalados por “El Magaña”, se dio un efecto dominó. Quienes ya se encontraban aprehendidos en las instalaciones militares, en su confesión delataron a otros municipales que les coadyuvaron para fomentar la impunidad para el crimen organizado, o que sabían que también trabajaban para uno u otro líder de célula del cártel Arellano Félix. Así, la lista de cinco detenidos, pasó a contar con seis nombres más:

* Cristian Azael Martínez Conde.

* Ricardo Castellanos Hernández.

* Diana Angélica Cruz Gómez.

* Luis Armando Chávez.

* Aarón Alberto Leal Reyna.

* Alejandro David Sarmiento Ávila.

En total, once Policías Municipales señalados, en ocasiones unos entre otros, por servir al crimen organizado.

500 dólares por servir al CAF

Después de las declaraciones de Gustavo Adolfo Rodríguez Magaña, se inició la averiguación previa de cuyo legajo salieron las órdenes para buscar e interrogar a los policías que “El magaña” acusó de estar coludidos con el crimen organizado, particularmente con la célula de “El Teo”, y “El Gordo” Villarreal.

Así, el martes 15 de septiembre la Secretaría de Seguridad Pública Municipal recibió una petición de apoyo coordinado, y nueve órdenes de presentación forzosas, contra el mismo número de agentes. Los cuales fueron aprehendidos y remitidos a las instalaciones del Ejército Mexicano para ser presentados ante el Ministerio Público Federal.

Los agentes solicitados estaban activos en tres turnos y ubicados en diferentes delegaciones: Zona Centro, Playas, La Presa, Otay, Presa Rural, y también en Puntos Fijos, las aprehensiones preventivas iniciaron por la mañana y concluyeron en la tarde noche.

Siete órdenes se ejecutaron en instalaciones policiacas y dos no pudieron concretarse porque los agentes gozan de permiso.

El número de detenciones concretadas por la misma policía municipal aumentó de siete a nueve al terminar la noche; cuando se presentaron en la delegación Presa Rural a cumplimentar la orden contra un elemento, éste señaló a otros dos. Inicialmente este agente solicitó acudir al Ejército por voluntad, en otro momento y en compañía de su abogado, cuando le informaron que no era posible debido a la orden, a acompañarlos pero reclamó.

—“¿Por qué nada más me llevan a mí?”

Cuando le preguntaron a quién más debían llevarse, proporcionó el nombre de dos de sus compañeros de turno. La patrulla encargada de la detención regresó por los mencionados. Los tres fueron remitidos a la autoridad federal.

Las detenciones, sirvieron a los investigadores federales, para dar forma a investigaciones en curso y a la propia a partir de las declaraciones de Rodríguez Magaña acusando a los municipales de colusión con la mafia. Poco a poco, los Municipales presentados fueron declarando sus actividades extraoficiales.

El Oficial Municipal Luis Acosta Barrera dijo, en sus primeras declaraciones, que su “trabajo” para el crimen organizado consistía en “mover” patrullas; se refiere que cuando así se lo ordena un miembro de una célula del CAF con el que tenga acuerdo, debe retirar las unidades de la policía de los puntos señalados, pues por ahí habrá de transitar un comando, o suceder una ejecución, secuestro o entrega de droga.

También confió el policía a sus captores, que protegía a Luis Ramírez Vázquez y a su cuñado Jesús Rangel Peña “El Enano”, pero que llevaba tiempo sin dedicarse a servir al crimen organizado. Que últimamente su función era exclusivamente como Policía. Al menos así lo refirió.

Una de las mujeres Policías detenidas, Silvia Armida Cota Ruiz, no refirió relación directa con integrantes del narcotráfico bajacaliforniano, pero sí con el crimen organizado en el área del tráfico de personas. Refirió cuando fue interrogada que ella se entendía con una “pollera” apodada “La Güera” que tiene sus fueros criminales en la colonia Libertad de Tijuana.

Carlos Mauricio Fernández Inzunza, otro de los Municipales detenidos también refirió que trabajaba extraoficialmente para “El Güero Camarón”, proporcionándole información de la corporación, y que cuando éste fue aprehendido, a él lo asignaron a la Unidad Aérea de la Policía Municipal de Tijuana, donde se encontraba hasta el momento en que fue citado por sus superiores y detenido por la Procuraduría General de la República en las instalaciones de la II Zona Militar.

La primera versión que otorgó el oficial Abraham Celis Pillado sobre lo que denominó su función con “la maña”, fue diferente. Respondió que cuando hacía pareja con Cristian Azael Martínez Conde en la Delegación Centenario, les hicieron llegar una “línea” del crimen organizado, un teléfono celular o radio comunicación, a través del cual fueron contactados por Armando Villarreal Heredia “El Gordo”, quien a cambio de 500 dólares a la quincena, les ordenó que protegieran tres de sus tiendas de narcomenudeo en aquella demarcación municipal. Que no acudieran cuando éstas fuesen denunciadas, que hicieran caso omiso a las denuncias ciudadanas. Así lo hicieron.

Dicha primera versión de Martínez Conde, fue confirmada por quien identificó como su compañero de patrulla y posteriormente fue también detenido, Cristian Azael Martínez Conde.

La declaración de Ricardo Castellanos Hernández fue más prolífica. Primero declaró que su nombre había sido mencionado por otro policía porque se trataba de una venganza en un conflicto pasional. Los detalles que ofreció Castellanos Hernández:

Aceptó haber conocido a Raydel López Uriarte “El Muletas”, pero sólo porque era un visitante distinguido de la Delegación La Presa, cuando esta Jefatura la tuvo Blas Leyva. Que “El Muletas” y su hermano Luis Alberto López Uriarte “El Pájaro”, así como un primo de éstos a quien únicamente conoció por el apodo de “El Güero”. Relató cómo Blas Leyva los atendía en las instalaciones de la delegación municipal, les proporcionaba patrullas, contribuía a la impunidad de los criminales, y gracias a ello “El Muletas” y sus acompañantes eran considerados por el resto de la tropa en La Presa, como la máxima autoridad.

Explicó el agente Castellanos Hernández que se enteró de su problema por la oficial Diana Angélica Cruz Gómez, quien le dijo en una ocasión que estaba enterada de que el Policía Cristian Martínez había pedido autorización a “La Maña” para ejecutarlo porque estaba cortejando a una mujer que había sido pareja de Martínez. Además, que la mujer policía estaba al tanto de la amenaza porque era pareja de Gilberto Sánchez Guerrero, el ex Municipal que dejó de serlo el día que proveyó de uniforme y unidad oficial a “El Muletas” para que éste escapara de la detención en Mariscos Godoy.

Al ser llevada la oficial Diana Cruz Gómez ante las autoridades militares y federales para su interrogatorio y detención, explicó que conoció a Sánchez Guerrero cuando era su supervisor en el Grupo de Apoyo de la Delegación La Presa, tiempo en el cual iniciaron una relación sentimental. Se defendió diciendo que ella desconocía las relaciones criminales de Sánchez Guerrero, pero aceptó que una vez prófugo conoció de las mismas. Que continuó recibiendo llamadas del ex Municipal hasta hace dos meses, y que siempre la buscó para que ésta le proporcionara información sobre los cambios en los mandos y en las delegaciones municipales.

Los investigadores dijeron que esas llamadas y las que asumen fueron las respuestas de la mujer policía, podrían ser el origen de que Policías Municipales en cuanto son rotados a otra zona o a otro grupo de protección, reciben una llamada de integrantes de la mafia. Que siempre saben en dónde y con quién están.

Incluso el Teniente Julián Leyzaola había escuchado a la agente Cruz Gómez, realizar llamadas telefónicas sospechosas. Que indicaban que hablaba con miembros del crimen organizado. Por eso y para investigarla, fue remitida a formar parte del equipo instalado en las oficinas centrales de la Secretaría de Seguridad, zona identificada como puntos fijos.

Las primeras indagatorias internas, coincidieron con las hoy en propiedad del Ministerio Público Federal: Que la mujer sostenía una relación con Gilberto Sánchez Guerrero, y que servía a éste de contacto con agentes municipales, para beneficio de la célula de García Simental.

Hasta el jueves 17 de septiembre, al cierre de edición de ZETA, tanto Gustavo Adolfo Rodríguez Magaña, como los Policías Municipales, permanecían en calidad de detenidos por la autoridad federal en las instalaciones de la II Zona Militar.

En el caso de “El Magaña”, por segunda ocasión.

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Una respuesta

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  1. beto said, on 24 septiembre 2009 at 9:18 PM

    vamos celis yo se ke puedes salir animo agarra valor


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